Por Patricia Rivera Meléndez para El Nuevo Día
El asesinato de Francisco Surillo Santiago, un líder comunitario ejecutado por defender las instalaciones recreativas de su vecindario, evidenció que el liderato vecinal necesita el apoyo de su gente para luchar contra los males que afectan a sus sectores.
Para ello, es necesario proveer mayores herramientas educativas que inviten a los ciudadanos a asumir la batalla por una mejor calidad de vida para sus comunidades y para el País, opinaron ayer varios líderes comunitarios, quienes, además, reaccionaron indignados ante el asesinato de Surillo Santiago frente a su residencia en Villa Margarita, en Trujillo Alto.
“Esto demuestra la necesidad que hay de desarrollar una conciencia comunitaria más amplia a la que pueda tener un líder o varios líderes que forman parte de una organización comunitaria. A veces nos echamos sobre los hombros el trabajo comunitario y hacemos muy poco para involucrar a la comunidad en el proceso de apoderamiento”, expresó Wilfredo López, portavoz de la Alianza de Líderes Comunitarios de Puerto Rico.
Según López, en muchas ocasiones ese proceso de educar e involucrar a toda la comunidad se ve obstaculizado por el propio Gobierno que, “en vez de crear las condiciones y el espacio para que la comunidad se apodere de sus facilidades comunitarias, se convierte en el principal obstáculo para que ese proceso se dé”.
En ese aspecto, Haydeé Colón, líder vecinal de Caimito, en Río Piedras, opinó que al Gobierno no le conviene fomentar que las comunidades se apropien de sus espacios, porque amenazaría las estructuras ya existentes de una “economía subterránea”.
“Los líderes comunitarios en nuestro País estamos huérfanos de respaldo. Tienes una población que dice no, porque hay toda una subcultura mafializada a la que nos enfrentamos constantemente en las comunidades”, dijo la líder, quien recordó que en un encuentro con Surillo Santiago, hace casi un mes, éste le comentó las dificultades que enfrentaba en su vecindario para evitar que las instalaciones recreativas se convirtieran en un espacio para los delincuentes.
“Ya quien vive en la economía subterránea tiene ‘standing’, mientras que los líderes comunitarios, que antes éramos una especie de ‘Jesús en mi barrio’, nos hemos convertido, porque quieren convertirnos, en personas con precio”, agregó Colón.
José “Chago” Santiago, líder comunitario de Cantera, en Santurce, coincidió con Colón en que lo que él llamó “intereses creados en las comunidades” compiten constantemente con el trabajo de educación que desarrollan los líderes vecinales.
Por eso, insistió en la importancia de que el liderato cuente con el apoyo de las instituciones educativas, religiosas y familiares de los sectores que dirigen.
“Efraín (como también se le conocía a Surillo Santiago) se enfrentó solo a esa gente, y cuando tú tienes un pueblo detrás de ti estás en ventaja, pero cuando lo haces por amor, es un trabajo muy difícil. Solos no lo podemos hacer, el líder comunitario no puede ser el padre, la madre, ni el ministro de una comunidad”, manifestó Santiago, con un tono de desaliento.
Y es que, de acuerdo con los allegados entrevistados, Surillo Santiago estaba prácticamente solo en su lucha por mejorar la calidad de vida en el barrio Villa Margarita.
En vías de reorganización
La coordinadora general de la Oficina de Comunidades Especiales (OCE), Julia Torres, informó a este diario que el liderato comunitario de Villa Margarita estaba sumergido en pleno proceso de reorganización.
A finales de este mes, celebrarían una asamblea para instituir una junta comunitaria que, según Torres, se había desbandado luego de lograr la construcción de las instalaciones recreativas.
“Prácticamente, la comunidad descansaba en el trabajo de Surillo (Santiago)”, reconoció Torres, quien, además, condenó el crimen del líder vecinal, quien fue ultimado de siete balazos en la noche del sábado por alguien a quien, según presume la Policía, le había prohibido el uso de la cancha para propósitos ajenos a jugar baloncesto.
La Coordinadora General de la OCE adelantó que su oficina intensificará los talleres de capacitación de líderes “que son la médula de nuestra oficina” y que identificarán nuevos líderes en la comunidad “para que el legado de Surillo (Santiago) no quede en vano”.
“Vamos a continuar dándole todo el apoyo a la comunidad en este momento, porque no queremos que se inactiven”, dijo Torres.
Ese es el mayor reto que enfrentará ahora el liderato comunitario, adelantó, por su parte, López: “apoyar al desarrollo de esa comunidad y que la muerte de Francisco no sea en vano. Y que esa comunidad logre reconstruirse”.
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