sábado, marzo 01, 2008

‘Una reserva de esperanza’

Por Wilfredo López Montañez (publicado en El Nuevo Día el 2 de marzo de 2008)

Justo cuando se cumple el séptimo aniversario de la aprobación de la Ley 1 de marzo de 2001, que crea el programa de Comunidades Especiales, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) publicaron el libro: “El Capital Social Movilizado contra la Pobreza: La experiencia del proyecto de comunidades especiales en Puerto Rico”, escrito por Bernardo Kliksberg y Marcia Rivera.

El libro fue dedicado a los líderes comunitarios de Puerto Rico, “quienes constituyen una reserva de esperanza, de valores éticos y de inagotable solidaridad”. Será presentado al País próximamente y aborda críticamente la experiencia de este modelo de desarrollo que ha impactado la vida social, económica y cultural de Puerto Rico.

Refiriéndose a la ley orgánica de este proyecto de autogestión y apoderamiento, Rivera recordó que el objetivo central del programa es que los residentes de las comunidades especiales adquieran las condiciones de vida, las destrezas, las actitudes y los niveles de organización que les permitieran convertirse en actores de su propio proceso de desarrollo económico social. De hecho, a partir de la aprobación de la ley, cada año en fechas cercanas al 1 de marzo se celebra la semana del líder comunitario que comienza hoy.

La socióloga señaló que tras siete años de implantación de la ley se podría concluir que “con una pequeña inversión aportando al desarrollo humano, en aspectos de formación, capacitación y organización comunitaria se ha demostrado un impacto enorme en la vida de la comunidades, si tomamos en cuenta que el 80 por ciento de la inversión en las comunidades especiales fue en el desarrollo de infraestructura”.

Entre algunas de las conclusiones de la evaluación contenidas en el libro se destaca el desarrollo de la capacidad de las comunidades de organizar proyectos, que involucran la participación de los residentes que permitió un nuevo diálogo entre los propios vecinos y que ha continuado creciendo.

De igual manera, se destaca que “uno de los productos de la Ley fue que se visibilizó las luchas comunitarias en los medios de comunicación, los medios miraron a las comunidades como nunca antes”, destacó Rivera.

La estudiosa señaló que el concepto de Capital Social se define como una profundización de las relaciones humanas, como son la capacidad de intervención, comunicación, generación de confianza, de trabajar en equipo, y solidaridad. Apuntó que todas estas características son visibles en el liderato comunitario de hoy día.

Durante los primeros cuatro años de puesta en vigor la Ley, bajo la gobernación de su gestora Sila María Calderón, “no se tenía una lógica clientelística, la ley estaba basada en las políticas de derechos humanos y de igualdad de oportunidades”, dijo la científica social.

“Cuando miramos el balance de los últimos tres años vemos que hay un retroceso del gobierno actual debido a una visión de que la pobreza se resuelve a cambio de votos, porque se está convencido de que las comunidades no votaron en las elecciones pasadas por el Partido Popular (Democrático) a pesar de que le metieron una inversión enorme de recursos”, añadió.