domingo, febrero 24, 2008

Buscan apoderamiento por medio del conocimiento

Por Francisco Quiñones para El Nuevo Día
Hormigueros - Conocer más acerca de la Ley de Comunidades Especiales (Ley 1 de 2001), la deficiencia interagencial para atender los proyectos que atañen a dichos vecindarios y la necesidad de canalizar los reclamos de este sector a través de una sola voz, son algunas de las inquietudes que llevaron a un grupo de líderes comunitarios de la región suroeste a participar de la segunda asamblea “Diálogo Regional” de la Alianza de Líderes Comunitarios de Puerto Rico.

La actividad, que reunió ayer a cerca de un centenar de líderes comunitarios, tuvo como escenario el centro de convenciones de Hormigueros. Allí, los miembros del comité timón de la Alianza discutieron con el grupo de líderes sus propuestas de trabajo para mantener al liderato comunitario trabajando en una agenda común.

Esas propuestas incluyen establecer redes de comunicación entre todo el liderato comunitario del País y estrategias como la posibilidad de que el grupo endose públicamente a aquellos candidatos que han probado su respaldo al proyecto, e incluso el que líderes comunitarios se lancen al ruedo político.

Esas y otras decisiones que establecerán la agenda del liderato comunitario se decidirán dentro de varios meses, luego de que se celebren otras seis asambleas regionales. La próxima será el 30 de marzo en Ponce.

Según los organizadores, una de las inquietudes que consistentemente ha salido a relucir entre los líderes que asisten
a las asambleas es que los propios residentes desconocen la Ley 1 de 2001, que creó el proyecto de Comunidades Especiales.

Quién debe tener el poder

Por Jorge Oyola / Líder de la Junta Comunitaria Los Filtros en Guaynabo

Más que una preocupación, gran parte del liderato comunitario y otros sectores se oponen al Proyecto del Senado 90 que pretende elevar a los municipios a rango constitucional.

Esta oposición se incrementa con la tensa confrontación propiciada recientemente por el alcalde de Dorado, Carlos López, contra los miembros de la Asociación de Residentes de Dorado del Mar durante una manifestación en oposición del proyecto Atlántico, propuesto a construirse en terrenos dentro de la urbanización.

Para Luis Cruz, portavoz de la comunidad de Juan Domingo en Guaynabo, el mero hecho de ver el comportamiento de alcaldes como López, levanta un cuestionamiento en torno a cómo serían las luchas comunitarias ante los ejecutivos municipales si sus administraciones cuentan con poderes constitucionales.

“Sería bien cuesta arriba como líder comunitario defender mi comunidad. ¿Quién fiscalizaría a los municipios?, ¿Qué papel y qué poder tendría la Legislatura? Ya que las asambleas municipales sustituirían y tomarían las decisiones por la asamblea legislativa, estaríamos a merced del municipio y su asamblea”, apuntó el líder vecinal.

José Figueroa, de la comunidad Toro Negro en Ciales, opinó que otorgar más poder a los municipios pondría en “alto riesgo” el trabajo que llevan a cabo las organizaciones comunitarias, además de trastocar los intereses a los que estos grupos cívicos responden, fuera de líneas partidistas.

“Aunque no se debe generalizar, para la mayoría de los alcaldes los asuntos político partidistas van por encima de estas organizaciones vecinales en la toma de decisiones sobre los problemas que las afectan y eso para mí es bien preocupante”, comentó Figueroa.

Más poder constitucional afectaría directamente a las comunidades con amenazas de expropiación, de acuerdo con Edwin Merced, de la comunidad Los Filtros en Guaynabo.

Merced indicó que para muchas comunidades el rango constitucional implicaría la exterminación, en ocasiones para dar paso a otros proyectos residenciales que no van dirigidos a satisfacer las necesidades de las personas desplazadas de sus casas.

En el caso de las comunidades especiales esto sucedería, según Myrna Vázquez de la comunidad Las Carolinas, porque un rango constitucional a los municipios pone en una situación muy frágil los derechos obtenidos por las vecindades.

En especial, se refirió a Ley 232 de agosto del 2004 que enmienda a la Ley Orgánica de Comunidades Especiales y que reconoce la injerencia comunitaria en la toma de decisiones referentes a los procesos de expropiación en un vecindario.

Vázquez señaló que aunque hay algunos alcaldes que toman en cuenta el trabajo de las organizaciones comunitarias, las propuestas de descentralización gubernamental deben dirigirse a fortalecer los movimientos comunitarios y proteger a aquellos vecindarios más amenazados.

“Debemos darle más poder a la Ley 1 (de 2001) de Comunidades Especiales, a la participación ciudadana, a la Ley 232 y a las organizaciones comunitarias para trabajar juntos por un Puerto Rico al cual todos tenemos derecho”, puntualizó Vázquez.

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lunes, febrero 11, 2008

Deseosos de tomar el control

Por Prensa Comunitaria para El Nuevo Día


Añasco - Con una asistencia de más de 100 representantes de juntas comunitarias del área noroeste, la Alianza de Líderes Comunitarios de Puerto Rico celebró ayer su primera asamblea con el objetivo de lograr el fortalecimiento del liderato comunitario nacional.

Esta asamblea es la primera de siete que la Alianza realizará para consultar al liderato vecinal sobre las necesidades y prioridades de todas las comunidades especiales de la Isla.

Uno de los intereses principales expresado por el liderato del noroeste es el desarrollo de estrategias de trabajo regionales, que podrían resolver muchos de los problemas que los líderes no logran subsanar individualmente.

“El apoyo entre las juntas de las distintas comunidades para desarrollar estrategias de solidaridad entre proyectos comunitarios fue la propuesta de más acogida entre el grupo”, afirmó Mareia Quintero, una de las moderadoras que colaboró por parte de la organización Alternativa Ciudadana.

“Muchos no se conocían y dijeron que la actividad propició el compartir por primera vez entre ellos y eso es ganancia”, añadió sobre el ambiente de diálogo e intercambio que imperó.

La formación de nuevos líderes se repitió como urgencia común entre los grupos, pues hubo un reclamo de que gente con sangre nueva reciba capacitación para aportar desde otros ámbitos y compartir la sacrificada tarea de los líderes veteranos.

Según discutieron en las mesas de trabajo, la convicción en los procesos de autogestión y de apoderamiento de estos grupos trasciende las dificultades que las juntas comunitarias confrontan día a día, así como la inacción de las agencias de gobierno para ayudarlos a superarse.

Para Wilfredo López Montañez, uno de los portavoces de la organización, la asistencia y el nivel de participación sobrepasaron las expectativa.

“Los líderes respondieron a la convocatoria de manera masiva, atraídos por la necesidad de encaminarnos hacia unas propuestas que guíen el trabajo y las aspiraciones de la Alianza”, dijo.

La próxima asamblea será en el suroeste, el 23 de febrero.

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